«El mundo nos está mirando. Es tiempo de actuar». Con este lema arrancaba el lunes en Madrid, la cumbre del clima COP25. En su discurso inaugural, su nueva presidenta, Carolina Schmidt Zaldívar, recalcó la importancia de un compromiso real de las instituciones políticas y la necesidad de una transición climática, más rápida, justa e inclusiva.
2020 debe ser el año, en el que el sector industrial, tome parte activa en conseguir nuevos objetivos medioambientales, como el control de residuos, uso de materias primas recicladas o la eficiencia energética. También deben de cambiar los procesos internos, el reciclaje tiene que imponerse en la metodología de trabajo.
En el caso del aluminio, la importancia del reciclaje es significativa ya que además de contribuir a proteger el medioambiente, supone ahorros en energía y materias primas.
Ya en 2007, un artículo publicado en Interempresas subrayaba que «al reciclar chatarra, se reduce significativamente la contaminación de agua, aire y los desechos de la minería en un 70%. Asimismo, obtener aluminio reciclado reduce un 95% la contaminación del aire, ahorra un 90% de la energía consumida al elaborarlo y contribuye a la menor utilización de energía eléctrica, en comparación con el procesado de materiales vírgenes».
Una de las principales ventajas del aluminio es que puede ser refundido sin perder sus características fisico-químicas; se trata de un producto enmarcado en un proceso uso/reciclaje/ de uso casi infinito. Además, los residuos generados por las operaciones de reciclaje no suponen ningún riesgo para el medioambiente cuando se tratan de forma adecuada. Para terminar, cabe recordar que «el reciclado de una tonelada de aluminio propiciará la no utilización de 5 toneladas de bauxita. De esta manera se ayuda en la recuperación de los recursos naturales que tenemos en el planeta.
FUENTES:
https://www.inspiraction.org/cambio-climatico/reciclaje/material-reciclado/aluminio

