El principal consejo es la realización de mantenimientos periódicos. Son la mejor prevención.
Teniendo esto en cuenta hay tres puntos principales que nos van a ayudar:
Diseño del horno.–
Tiene consecuencias directas en la facilidad de mantenimiento del mismo, por lo que tenemos que tener en cuenta:
- Mejoras basadas en la optimización y eficiencia de la operación del horno.
- Fácil/cómodo acceso a todas las áreas de limpieza.
Control de la temperatura:
- Controlar el exceso de temperatura, tiene una influencia directa tanto en el aumento de la vida útil y del rendimiento de la instalación, como en la calidad del metal.
- No prolongar la estancia del metal líquido en el horno una vez listo para colar o trasvasar.

Selección del Refractario.-
Tiene como objetivo primordial que el revestimiento se mantenga estable durante el máximo tiempo posible, protegiendo la estructura metálica del horno y asegurando la calidad del metal en contacto con el.
Para la selección del mismo debemos de tener en cuenta los siguientes factores:
- Requisitos dimensionales y de capacidad del horno.
- Requisitos de consumo energético y limitaciones de temperatura en calderería.
- Parámetros operacionales (temperaturas de trabajo, tipos de aleación…)
Los revestimientos refractarios bien diseñados y seleccionados ayudan a mejorar la productividad y rentabilidad de los hornos.

