La fase de secado es uno de los puntos críticos de cualquier instalación o reparación de refractario: un solo error puede destruir todo el trabajo realizado. Un proyecto exitoso arranca desde la fase de ingeniería que definirá la curva de secado óptima en base a las características del material, entre otro, su termogravimetría.
Para demostrar la importancia de este primer paso, analizamos el comportamiento de 3 de nuestros productos. Tienen un porcentaje de alúmina parecido, pero sistemas ligantes diversos:

  • Aluloc 81 SR: Hormigón de bajo contenido en cemento
  • Alfaston 81: Hormigón sol gel
  • Fosincast 90: Hormigón fosfático

 

Curvas de termogravimetría
Las curvas representan el perfil de pérdida de humedad de diferentes hormigones refractarios de base 80% alúmina con diferentes sistemas ligantes frente al incremento de temperatura y al tiempo en condiciones controladas.
El primer grafico evalúa la liberación de humedad en % de pérdida de peso en función de la temperatura y el segundo grafico complementa al anterior mostrando la cinética térmica del proceso, es decir, cuánto tiempo le lleva a cada material alcanzar una determinada temperatura en base a la estabilización de la pérdida de peso.
La combinación de ambas gráficas permite a los técnicos interpretar la facilidad o dificultad para evacuar la humedad de los hormigones durante los procesos de secado y junto con otros muchos factores determinar las curvas de secado más apropiadas para cada revestimiento refractario.

termogravimetría-curva-secado-refractarios-hornos-industriales

 

Análisis de los materiales

  • Aluloc 81 SR (curva verde)

Comienza a perder a perder humedad a partir de los 110 ºC y muestra unos cambios de pendiente evidentes relacionadas con la perdida de agua libre y del agua químicamente combinada con el cemento ligante (fases de aluminato cálcico). A los 180ºC ha perdido únicamente el 45% de humedad, y a los 300ºC el 80%. No alcanza el 95% de perdida de agua hasta los 550ºC. El proceso de secado aplicado a este material debe considerar gradientes moderados hasta llegar a dicha temperatura. Requiere curvas de secado más largas en el tiempo.

  • Alfaston 81 (curva naranja)

Muestra la deshidratación más temprana de los tres materiales comenzando entre los 70ºC y alcanzando a los 120ºC una pérdida del 80% de la humedad. Al llegar a los 300ºC el material ha perdido prácticamente el 100%. Este perfil de perdida de agua, exige un control estricto de las rampas iniciales de secado por debajo de los 150ºC y permite una curva de secado más rápida y agresiva a partir de los 300ºC.

  • Fosincast 90 (curva azul)

Comienza a perder humedad a partir de los 100ºC y su deshidratación es más progresiva, presentando dos puntos de inflexión a los 150ºC y a los 300ºC punto en el cual llega a perder el 95% de la humedad. Este tipo de materiales permiten curvas de secado más cortas.

 

Planificar el secado desde la ingeniería
Esas dos muy interesantes gráficas reflejan la importancia de tener en cuenta las características del producto y su comportamiento a la hora de planificar un secado. Saber interpretar la curva termogravimétrica del material es un paso de gran importancia, pero otros factores, tales como el diseño del revestimiento o de la instalación, serán determinando para el resultado final del proyecto.
En Insertec entendemos que no existen dos proyectos iguales y que un secado exitoso se planifica desde la ingeniería. Por ello, nuestros especialistas analizan todos los parámetros y problemáticas de tu instalación para diseñar y ejecutar un plan de secado único, seguro y efectivo
Porque un buen secado no solo evita averías: prolonga la vida del refractario, reduce las paradas de producción y mejora el rendimiento global de la instalación.